Conferencia inaugural de Manuel Silva en la "Tertulia de Ingeniería: Pedro Juan de Lastanosa"

Siglo y medio después de comenzar su andadura, el Ateneo de Zaragoza (1864) incorpora una nueva “tertulia” dedicada a la Ingeniería, de forma que este importante ámbito profesional se une a las que allí se desarrollan. Entre sus objetivos, el disertar sobre las técnicas, las ciencias, el pensamiento, las artes y las letras.

 

Denominada la tertulia “Pedro Juan de Lastanosa”, la conferencia inaugural correrá a cargo del profesor Manuel Silva Suárez, numerario de la Real Academia de Ingeniería y de la Real Academia de Ciencias de Zaragoza. Versará sobre "El origen de la ingeniería moderna, un legado de las Luces"

 

La tertulia tendrá lugar el 20 de febrero, a las 20:00 horas, en el Ateneo de Zaragoza (c/ San Voto, 9)

 

Resumen

 

La institucionalización de la ingeniería hispana comienza en el Setecientos. Será en el ámbito castrense, hecho crucial para comprender el desarrollo científico-técnico hispano durante la Ilustración. Heredero del ingeniero renacentista, a veces también arquitecto o artillero, el nuevo ingeniero se perfilará como técnico esencial en la construcción del Estado moderno.

 

Para nuestro propósito, el siglo comenzará con la fundación de los reales cuerpos de Ingenieros y de Artillería del Ejército, corporaciones que alternarán “recelosas” aproximaciones y distanciamientos, hasta su separación definitiva. Desde el mundo civil, en disputa con competencias de los ingenieros militares y los maestros de obras, la arquitectura tomará una nueva forma en el seno de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, inicialmente contemplada como una “policía estética”.

 

En el proceso de segmentación profesional y de control integral de competencias técnicas por parte la Armada, se fundará el Real Cuerpo de Ingenieros de la Marina. Esto será con apoyo francés, al insertarse la actividad en los pactos de familia de los Borbones, pero con un concepto diferente del correspondiente cuerpo galo.

 

Las ingenierías propiamente civiles tendrán sus raíces en el último cuarto de la centuria con los profesionales sugerentemente denominados “Geómetras subterráneos”. Formados en Almadén, se complementarán con los educados en Nueva España, en su singular Real Seminario de Minería. Por otro lado, de inequívoca vocación científica y técnica, el Real Cuerpo de Ingenieros Cosmógrafos fue sorprendentemente creado con estructura y estatus militar, lo que le condujo a su rápida disolución.

 

Sobre la base de varias de las anteriores profesiones, tanto civiles como militares, el siglo termina con la fundación de la Inspección de Caminos y Canales. Ello supone la definitiva concentración corporativa de los Ingenieros Militares en temas puramente castrenses. Con la culminación del periodo queda definido con relativa precisión un nuevo concepto de ingeniero que, con una significativa multiplicidad de vicisitudes, se proyectará a lo largo de Ochocientos.

 

 

Lunes, 20 Febrero, 2017
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